jueves, 8 de abril de 2021

Reflexiones en soledad

 

¿Qué es amar?

Amar no es sentir amor sino ser amado. El sentimiento único, individual, no correspondido no es amor, es pura obsesión.

¿Existe el amor?

Desde que el ser humano se ha planteado a sí mismo preguntas que refieren a la existencia, el ser, el devenir, la trascendencia o no de la persona más allá de la vida, el amor ha surgido como una nota común que marca todas y cada una de las preguntas que hacen a la insoportable levedad de nuestra vida.

Somos totalmente irrelevantes universalmente. Menos que una partícula subatómica con relación al universo conocido. ¿Por qué deberíamos ser entonces importantes? ¿Quién o qué decidió que así fuera?

Nadie ni nada, solo nosotros.

Las explicaciones míticas, religiosas y más cercanas en el tiempo, lógicas, racionales y científicas sobre la vida y las cosas que forman parte del universo cognoscible, siempre se encontraron –y aún hoy lo están– limitadas por el alcance de nuestro intelecto y las herramientas y recursos con los cuales, desde que la persona humana tiene conciencia de su existencia, su comienzo y fin, intentamos responder preguntas sin respuestas, o con respuestas siempre provisionales.

El amor integra ese campo de cuestiones que pensamos, erróneamente, que son patrimonio exclusivo de la humanidad, y no lo son. Podrán ser confundidos con el instinto, pero todas las especies animales e incluso las vegetales sienten. Dejando de lado organismos unicelulares, el sentir es una reacción, una respuesta a un estímulo, que puede o no exteriorizarse.

El amor, como sentimiento, es una respuesta a un estímulo (positivo) que nos provoca una necesidad de conexión completa, integral, que nos contiene y nos limita.

Pensar la vida sin amar, es no pensar la vida; es carecer de proyectos. Y no hablamos del amor de pareja, solamente. 

El amor como sentimiento que nos une en la amistad y nos identifica como parte de un colectivo.

El amor más allá del contacto físico. 

El amor hecho verbo, en actos desinteresados, altruistas, aunque siempre tengan un componente egoísta, en tanto nos provoca una sensación interna de satisfacción hacer el bien.

Sostener el amor es construir todos los días. Es regar todos los días una planta que no sabemos a ciencia cierta si va a madurar o dar frutos.

Amar no es especular con el otro o por el otro. No, la especulación responde a una idea de beneficio propio respecto a otro u otros que tienen una pérdida. Siempre.

¿Se puede amar sin ser amado?

Si, siempre que no se transforme en la obsesión enferma por la otra persona.

Amar es dejar ir, dejar volar al otro, aunque duela porque pensemos -egoístamente- que solo él o ella sólo es feliz con nosotros, o peor todavía que lo es con otros.

Reflexiones mínimas del amor en una mañana de desamor, soledad e indiferencia.

La insoportable levedad de no ser

Lejos de intentar tomar a Kundera (1984), el peso de no ser es aún más insoportable que el ser. La carga de uno está en el otro. El no ser i...