¿Qué es amar?
Amar no es sentir amor sino ser
amado. El sentimiento único, individual, no correspondido no es amor, es pura
obsesión.
¿Existe el amor?
Desde que el ser humano se ha
planteado a sí mismo preguntas que refieren a la existencia, el ser, el
devenir, la trascendencia o no de la persona más allá de la vida, el amor ha
surgido como una nota común que marca todas y cada una de las preguntas que hacen
a la insoportable levedad de nuestra vida.
Somos totalmente irrelevantes
universalmente. Menos que una partícula subatómica con relación al universo
conocido. ¿Por qué deberíamos ser entonces importantes? ¿Quién o qué decidió
que así fuera?
Nadie ni nada, solo nosotros.
Las explicaciones míticas, religiosas
y más cercanas en el tiempo, lógicas, racionales y científicas sobre la vida y las
cosas que forman parte del universo cognoscible, siempre se encontraron –y aún
hoy lo están– limitadas por el alcance de nuestro intelecto y las herramientas
y recursos con los cuales, desde que la persona humana tiene conciencia de su
existencia, su comienzo y fin, intentamos responder preguntas sin respuestas, o
con respuestas siempre provisionales.
El amor integra ese campo de
cuestiones que pensamos, erróneamente, que son patrimonio exclusivo de la
humanidad, y no lo son. Podrán ser confundidos con el instinto, pero todas las
especies animales e incluso las vegetales sienten. Dejando de lado organismos
unicelulares, el sentir es una reacción, una respuesta a un estímulo, que puede
o no exteriorizarse.
El amor, como sentimiento, es una
respuesta a un estímulo (positivo) que nos provoca una necesidad de conexión
completa, integral, que nos contiene y nos limita.
Pensar la vida sin amar, es no pensar la vida; es carecer de proyectos. Y no hablamos del amor de pareja, solamente.
El amor como sentimiento que nos une en la amistad y nos identifica
como parte de un colectivo.
El amor más allá del contacto físico.
El amor hecho verbo, en actos desinteresados, altruistas, aunque siempre tengan
un componente egoísta, en tanto nos provoca una sensación interna de satisfacción
hacer el bien.
Sostener el amor es construir
todos los días. Es regar todos los días una planta que no sabemos a ciencia
cierta si va a madurar o dar frutos.
Amar no es especular con el otro
o por el otro. No, la especulación responde a una idea de beneficio propio
respecto a otro u otros que tienen una pérdida. Siempre.
¿Se puede amar sin ser amado?
Si, siempre que no se transforme
en la obsesión enferma por la otra persona.
Amar es dejar ir, dejar volar al
otro, aunque duela porque pensemos -egoístamente- que solo él o ella sólo es feliz
con nosotros, o peor todavía que lo es con otros.
Reflexiones mínimas del amor en
una mañana de desamor, soledad e indiferencia.
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