Sólo pensar y soñar, remover el pasado.
Creer que la mente puede modificar los errores.
¡Qué de la vida sin la equivocación constante!
¿Qué anhelamos? ¿Vernos en el otro, en los otros?
¿Para qué trascender si no estaremos para percibir nuestro ser trascendente?
Mis disculpas a quienes lastimé por acción y omisión.
Mis disculpas a quienes lastimé por no estar cuando me necesitaban.
Disculpas por no saber ser yo ni corresponder a los afectos.
Disculpas por no saber amar(te)(los).
Inicio este camino con ideas, más bien pensamientos.
Y aflora en mí el sentimiento metafísico de la muerte...
O de la vida: ¿para qué vivir? ¿por qué? ¿para quién?
Por ella, por ellos, por mí...
Somos siempre uno, solos, desde que nacemos hasta que morimos.
Al inicio y al final, siempre fuimos uno.
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